La Iglesia en el mundo

Conferencia Episcopal Ecuatoriana. Amar y defender la Vida. 16.09.2019

AMAR Y DEFENDER LA VIDA

“Lo que hagan con el último, el más pequeño de mis hermanos,
conmigo lo hacen”. (Mt 25, 40)

Nos preguntamos el motivo por el cual venimos al Templo, especialmente acompañados de la familia.

Sin duda alguna, muchos venimos para orar por alguien enfermo en casa, por alguna dificultad o para agradecer por nuestra familia y por el don de la vida de cada uno de nosotros.

Así como damos gracias a nuestros padres porque apostaron por nuestra vida en su momento y tenemos una familia, hoy queremos orar, de manera muy especial, para que este 18 de setiembre los 137 Asambleístas, que representan a 16 millones de ecuatorianos, también lo hagan y defiendan la vida del concebido y de la madre gestante.

Por favor, no cometan el nefasto error de aprobar una Ley que legitima el crimen del aborto por cuatro causales más: violación, incesto, malformación e inseminación no consentida; tengan en cuenta que, si está en el vientre, es porque ya tiene vida. ¡No le condenen a muerte antes de nacer!

Como somos un país, más del 80% creyente en Dios y, por lo mismo, en el amor, en el perdón, en la justicia, en la verdad y en la misericordia, también debemos orar por aquellos que, confundidos o presionados, pretenden negar el derecho a VIVIR, cuando sus padres no lo hicieron con ellos. ¿Quiénes somos para dar muerte a un ser inocente e indefenso? 

Nuestro compromiso con las dos vidas es ofrecerles ESPERANZA y no oscuridad; brindar a muchas madres gestantes nuestro consejo, escucha y apoyo y, sin juzgar, ayudarlas a entender que ellas valen tanto que estamos luchando por su vida y por la de su niño que ya vive en su vientre.

Estimados hermanos Asambleístas, confiamos en que defenderán la verdad y la justicia, pero sobre todo la vida, como garantía de que velarán por quienes VOTAMOS por ustedes.

¡Que el Señor nos conceda la sabiduría, la pasión y la valentía para amar y defender la vida humana desde su concepción!

CONSEJO DE PRESIDENCIA
CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA

Una ‘cruzada’ de ayuno y oración por el Sínodo de la Amazonía. 13.09.2019

Varios prelados y comentaristas laicos, así como instituciones de seglares, han advertido que los autores del Instrumentum Laboris, emitido por la secretaría del Sínodo de los Obispos para servir de base en los debates de la próxima Asamblea Especial para la Amazonía, han introducido serios errores teológicos y herejías en dicho documento.

Invitamos al clero y a los laicos católicos a participar de una cruzada de oración y ayuno para implorar a Nuestro Señor y Salvador, mediante la intercesión de su Madre virginal, por las siguientes intenciones:

  • que los errores teológicos y herejías introducidos en el Instrumentum Laboris no sean aprobados durante la Asamblea Sinodal;
  • que particularmente el Papa Francisco, en el ejercicio del ministerio petrino, confirme a sus hermanos en la Fé mediante un rechazo inequívoco de los errores del Instrumentum Laboris y que no apruebe la abolición del celibato sacerdotal en la Iglesia latina autorizando la praxis de la ordenación al santo sacerdocio de hombres casados, los llamados “viri probati”.

Proponemos una cruzada de cuarenta días de oración y de ayuno que comenzará el 17 de septiembre y finalizará el 26 de octubre de 2019, un día antes de la conclusión de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica. Quien tome conocimiento de la cruzada después de la fecha inicial, obviamente puede unirse a ella en cualquier momento.

Durante la cruzada de cuarenta días de oración y ayuno, proponemos rezar diariamente al menos una decena del Santo Rosario y ayunar una vez por semana por las intenciones mencionadas anteriormente. Según la tradición de la Iglesia, el ayuno consiste en comer solo una comida completa durante el día y las otras dos frugales. También se recomienda ayunar con pan y agua a quienes puedan hacerlo.

Es nuestro deber informar a los fieles sobre algunos de los principales errores que se están difundiendo a través del Instrumentum Laboris. A modo de premisa, debe observarse que el documento es largo y está marcado por un lenguaje que no tiene un significado claro, especialmente en lo que respecta al depósito de la fe (depositum fidei). Entre los principales errores, destacamos especialmente los siguientes:

1. Panteísmo implícito
El Instrumentum Laboris promueve una concepción pagana de la “Madre Tierra”, basada en la cosmología de las tribus amazónicas que es implícitamente panteísta.

‒ Los aborígenes descubren cómo todo está conectado y todas las partes son “dimensiones que constitutivamente existen en relación, formando un todo vital” (n° 21) y, por lo tanto, viven “en comunión con la naturaleza en su conjunto” (n° 18) y «en diálogo con los espíritus” (n° 75);

‒ Su vida y “buen vivir” se caracterizan por la “armonía de las relaciones” entre todo el cosmos: “consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos, con el ser supremo» y con las “diversas fuerzas espirituales” (n° 12 y 13), recogidas en el “mantra” del Papa Francisco: “todo está conectado” (n° 25);

‒ Las creencias y ritos de los “ancianos sanadores” (n° 88 y 89) sobre “el actuar de los espíritus, de la divinidad – llamada de múltiples maneras – con y en relación a la naturaleza” (n° 25), “crean armonía y equilibrio entre los seres humanos y el cosmos” (n° 87);

‒ Por lo tanto, debemos escuchar el grito de la “Madre Tierra” (n° 146), detener su exterminio (n° 17) y vivir sanamente en armonía con ella (n° 85).

El Magisterio de la Iglesia rechaza un tal panteísmo implícito como incompatible con la fe católica:

“Se considera que el calor de la Madre Tierra, cuya divinidad penetra toda la creación, colma el vacío entre la creación y el Padre-Dios trascendente del judaísmo y del cristianismo, eliminando la posibilidad de ser juzgado por este último. En esta visión de un universo cerrado, que contiene a ‘Dios’ y a otros seres espirituales junto con nosotros, se descubre un panteísmo implícito” (Consejo Pontificio de la Cultura y Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, “Jesucristo, portador del agua de la vida: Una reflexión cristiana sobre la ‘Nueva Era’”, 2.3.1).

En la siguiente afirmación, el Magisterio de la Iglesia rechaza el panteísmo y el relativismo, enseñando:

“[Los movimientos de la Nueva Era] tienden a relativizar la doctrina religiosa, en beneficio de una vaga cosmovisión expresada como un sistema de mitos y símbolos revestidos de un lenguaje religioso. Además, a menudo proponen un concepto panteísta de Dios que es incompatible con la Sagrada Escritura y la Tradición cristiana. Reemplazan nuestra responsabilidad personal ante Dios por nuestras acciones con un sentido del deber hacia el cosmos, demoliendo así el verdadero concepto de pecado y la necesidad de la redención a través de Cristo” (Juan Pablo II, Discurso a los Obispos de Estados Unidos provenientes de Iowa, Kansas, Missouri y Nebraska en visita “ad limina Apostolorum”, de 28 de mayo de 1993).

2. Las supersticiones paganas como fuentes de la Revelación divina y caminos alternativos para la salvación
El Instrumentum Laboris extrae de su concepción panteísta implícita un concepto erróneo de la Revelación divina, afirmando básicamente que Dios continúa comunicándose en la historia a través de la conciencia de los pueblos y los gritos de la naturaleza. Según este punto de vista, las supersticiones paganas de las tribus amazónicas son una expresión de la Revelación divina que merece una actitud de diálogo y de aceptación por parte de la Iglesia:

‒ Amazonas es un “lugar teológico” donde se vive la fe o “la experiencia de Dios en la historia”; es “una fuente particular de revelación de Dios”: “lugares epifánicos” donde “se manifiestan las ‘caricias de Dios’ que se encarna en la historia” (n° 19);

‒ La Iglesia debe “descubrir la presencia encarnada y activa de Dios” en “la espiritualidad de los pueblos originarios” (n° 33), reconociendo en ellos “otros caminos” (n° 39), ya que el Espíritu Creador  “durante siglos ha alimentado la espiritualidad de estos pueblos aún antes del anuncio del Evangelio” (n° 120) enseñándoles “la fe en el Dios Padre-Madre Creador” y “la relación viva con la naturaleza y la ‘Madre Tierra’”, así como “con los antepasados” (n° 121);

‒ A través del diálogo, la Iglesia debe evitar la imposición de “doctrinas petrificadas” (n° 38), «formulaciones de la fe expresadas desde otros referentes culturales” (n° 120) y una “actitud corporativista, que reserva la salvación exclusivamente al propio credo” (n° 39); al hacerlo, la Iglesia caminará “en busca de su identidad hacia la unidad en el Espíritu Santo” (n° 40);

El Magisterio de la Iglesia rechaza la relativización de la unicidad de la Revelación de Dios tal como figura en la Sagradas Escrituras y en la sagrada Tradición, enseñando:

“La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor (…) Sie Siempre las ha considerado y considera, juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe, puesto que, inspiradas por Dios y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles. Es necesario, por consiguiente, que toda la predicación eclesiástica, como la misma religión cristiana, se nutra de la Sagrada Escritura, y se rija por ella” (Concilio Vaticano II, Constitución dogmática Dei Verbum, n° 21).

El Magisterio de la Iglesia afirma que hay un único Salvador, Jesucristo, y la Iglesia es su única Esposa y Cuerpo Místico:

“En conexión con la unicidad y la universalidad de la mediación salvífica de Jesucristo, debe ser firmemente creída como verdad de fe católica la unicidad de la Iglesia por él fundada. Así como hay un solo Cristo, uno solo es su cuerpo, una sola es su Esposa: ‘una sola Iglesia católica y apostólica’. Además, las promesas del Señor de no abandonar jamás a su Iglesia (cf. Mt 16,18; 28,20) y de guiarla con su Espíritu (cf. Jn 16,13) implican que, según la fe católica, la unicidad y la unidad, como todo lo que pertenece a la integridad de la Iglesia, nunca faltarán” (Congregación para la Doctrina de la fe – Declaración Dominus Iesus sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, n° 16).

3. Diálogo intercultural en lugar de evangelización
El Instrumentum Laboris contiene la teoría errónea de que los aborígenes ya han recibido la Revelación divina y que la Iglesia Católica en la Amazonía debería pasar por una “conversión misionera y pastoral”, en lugar de introducir doctrinas y prácticas cuya veracidad y bondad son universales. El Instrumentum Laboris dice también que la Iglesia debe enriquecerse con los símbolos y los ritos de los pueblos aborígenes:

‒ Una “Iglesia en salida” evita el riesgo de “proponer una solución con valor universal” o la aplicación de “una doctrina monolítica defendida por todos sin matices” (n° 110) y favorece la interculturalidad, es decir, “un mutuo enriquecimiento de las culturas en diálogo”, porque “el sujeto activo de la inculturación son los mismos pueblos indígenas” (n° 122);

‒ Además, la Iglesia reconoce “la espiritualidad indígena como fuente de riqueza para la experiencia cristiana” y emprende «una catequesis que asuma el lenguaje y el sentido de las narraciones de las culturas indígena y afro-descendiente” (n° 123);

‒ Al compartir mutuamente sus “experiencias de Dios”, los creyentes hacen de “sus diferencias un estímulo para crecer y profundizar la propia fe” (n° 136).

El Magisterio de la Iglesia rechaza la idea de que la actividad misionera es meramente un enriquecimiento intercultural, enseñando:

“Las empresas peculiares con que los heraldos del Evangelio, enviados por la Iglesia, yendo a todo el mundo, realizan el encargo de predicar el Evangelio y de implantar la Iglesia misma entre los pueblos o grupos que todavía no creen en Cristo, comúnmente se llaman ‘misiones’ (…)El fin propio de esta actividad misional es la evangelización e implantación de la Iglesia en los pueblos o grupos en que todavía no ha arraigado. (…) El medio principal de esta implantación es la predicación del Evangelio de Jesucristo” (Concilio Vaticano II, Decreto Ad Gentes, n° 6).

“Por medio de la inculturación la Iglesia encarna el Evangelio en las diversas culturas y, al mismo tiempo, introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad; transmite a las mismas sus propios valores, asumiendo lo que hay de bueno en ellas y renovándolas desde dentro. Por su parte, con la inculturación, la Iglesia se hace signo más comprensible de lo que es e instrumento más apto para la misión” (Papa Juan Pablo II, Encíclica Redemptoris Missio, n° 52).

4. Concepción errónea del sacramento del Orden sacerdotal, promoviendo ministros de ambos sexos para realizar inclusive rituales chamánicos
En nombre de la inculturación de la fe, y con el pretexto de la falta de sacerdotes para celebrar con frecuencia la Eucaristía, el Instrumentum Laboris apoya la adaptación de los ministerios ordenados de la Iglesia a las costumbres ancestrales de los pueblos aborígenes, otorgando ministerios oficiales a las mujeres y ordenando a los líderes comunitarios casados como sacerdotes de “segunda clase”, privados de parte de sus poderes ministeriales pero capaces de realizar rituales chamánicos:

‒ Ya que “el clericalismo no se acepta en sus diversas formas” (n° 127), pide que “se cambien los criterios para seleccionar y preparar los ministros autorizados para celebrarla” [la Eucaristía] (n° 126), estudiando la posibilidad de la ordenación sacerdotal “para personas ancianas, preferentemente indígenas, respetadas y aceptadas por su comunidad, aunque tengan ya una familia constituida y estable” (n° 129), que muestren “otro modo de ser iglesia (…) sin censura ni dogmatismos o disciplinas rituales” (n° 138);

‒ Debido a que en las culturas de la Amazonía «la autoridad es rotativa», sería oportuno “reconsiderar la idea de que el ejercicio de la jurisdicción (potestad de gobierno) ha de estar vinculado en todos los ámbitos (sacramental, judicial, administrativo) y de manera permanente al sacramento del orden” (n° 127);

‒ La Iglesia debe «identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer” (n° 129);

‒ Se deben reconocer los “rituales y ceremonias indígenas” que “crean armonía y equilibrio entre los seres humanos y el cosmos” (n° 87), así como a los “elementos tradicionales que son parte de procesos de curación” realizados por “ancianos sanadores” (n° 88), cuyos “ritos, símbolos y estilos celebrativos” deberían ser asumidos en el “ritual litúrgico y sacramental” (n° 126).

El Magisterio de la Iglesia rechaza tales prácticas, y sus fundamentos implícitos, enseñando:

“El sacerdocio ministerial difiere esencialmente del sacerdocio común de los fieles porque confiere un poder sagrado para el servicio de los fieles. Los ministros ordenados ejercen su servicio en el pueblo de Dios mediante la enseñanza (munus docendi), el culto divino (munus liturgicum) y por el gobierno pastoral (munus regendi)” (Catecismo de la Iglesia Católica, n° 1592).

“Cristo, Hijo único del Padre, en virtud de su misma encarnación, ha sido constituido mediador entre el cielo y la tierra, entre el Padre y el género humano. En plena armonía con esta misión, Cristo permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres. Esta profunda conexión entre la virginidad y el sacerdocio en Cristo se refleja en los que tienen la suerte de participar de la dignidad y de la misión del mediador y sacerdote eterno, y esta participación será tanto más perfecta cuanto el sagrado ministro esté más libre de vínculos de carne y de sangre. (…) Efectivamente, la virginidad consagrada de los sagrados ministros manifiesta el amor virginal de Cristo a su Iglesia y la virginal y sobrenatural fecundidad de esta unión, por la cual los hijos de Dios no son engendrados ni por la carne, ni por la sangre (Jn 1, 13)” (Papa Pablo VI, Encíclica Sacerdotalis Caelibatus, n° 21 y 26).

“Esta voluntad de la Iglesia encuentra su motivación última en la relación que el celibato tiene con la ordenación sagrada, que configura al sacerdote con Jesucristo, Cabeza y Esposo de la Iglesia. La Iglesia, como Esposa de Jesucristo, desea ser amada por el sacerdote de modo total y exclusivo como Jesucristo, Cabeza y Esposo, la ha amado. Por eso el celibato sacerdotal es un don de sí mismo en y con Cristo a su Iglesia y expresa el servicio del sacerdote a la Iglesia en y con el Señor” (Papa Juan Pablo II, Exhortación apostólica Pastores dabo vobis, n° 29).

“La ordenación sacerdotal, mediante la cual se transmite la función confiada por Cristo a sus Apóstoles, de enseñar, santificar y regir a los fieles, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres. (…) El hecho de que María Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, no recibiera la misión propia de los Apóstoles ni el sacerdocio ministerial, muestra claramente que la no admisión de las mujeres a la ordenación sacerdotal no puede significar una menor dignidad ni una discriminación hacia ellas (…) Con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia” (Papa Juan Pablo II, Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis, n° 1, 3 y 4).

5. Una “ecología integral” que degrada la dignidad humana
En sintonía con sus puntos de vista implícitamente panteístas, el Instrumentum Laboris relativiza la antropología cristiana, que reconoce a la persona humana como hecha a imagen de Dios y, por lo tanto, el pináculo de la creación material (Génesis 1: 26-31), y en cambio considera al ser humano como un mero eslabón en la cadena ecológica de la naturaleza, viendo el desarrollo socioeconómico como una agresión a la “Madre Tierra”.

‒ “Un aspecto fundamental de la raíz del pecado del ser humano está en desvincularse de la naturaleza y no reconocerla como parte suya, explotarla sin límites” (n° 99);

‒ “Un nuevo paradigma de la ecología integral” (n° 56), debe basarse en “la sabiduría de los pueblos indígenas” y su vida cotidiana que “nos enseñan a reconocernos parte del bioma” (n° 102), “parte de los ecosistemas” (n° 48), “parte de la naturaleza” (n° 17);

El Magisterio de la Iglesia rechaza la opinión según la cual los seres humanos no poseen una dignidad única por encima del resto de la creación material y que el progreso tecnológico esté vinculado al pecado, enseñando lo siguiente:

“Dios concede a los hombres incluso poder participar libremente en su providencia confiándoles la responsabilidad de «someter» la tierra y dominarla (cf Gn 1, 26-28). Dios da así a los hombres el ser causas inteligentes y libres para completar la obra de la Creación, para perfeccionar su armonía para su bien y el de sus prójimos” (Catecismo de la Iglesia Católica, n° 307).

6. Un colectivismo tribal que socava la unicidad personal y la libertad
Según el Instrumentum laboris, una “conversión ecológica” integral incluye la adopción del modelo social colectivista de las tribus aborígenes, donde se socava la personalidad y la libertad individuales:

‒ “El sumak kawsay [‘buen vivir’] se ha forjado desde la sabiduría ancestral de los pueblos y nacionalidades indígena, es un Palabra más antigua y más actual vivenciada, que nos propone un estilo de vida comunitaria con un mismo SENTIR, PENSAR y ACTUAR, como un hilo tejido que sostiene, abriga y cobija como un poncho de diversos colores” (Declaración “El grito del Sumak Kawsay en la Amazonía”, mencionada en la nota 5 del n° 12);

‒ “La vida en la Amazonía está integrada y unida al territorio, no hay separación ni división entre las partes. Esta unidad comprende toda la existencia: el trabajo, el descanso, las relaciones humanas, los ritos y las celebraciones. Todo se comparte, los espacios privados – típicos de la modernidad – son mínimos. La vida es un camino comunitario donde las tareas y las responsabilidades se dividen y se comparten en función del bien común. No hay lugar para la idea de individuo desligado de la comunidad o de su territorio” (n° 24).

El Magisterio de la Iglesia rechaza tales opiniones, enseñando:

“La persona humana debe ser comprendida siempre en su irrepetible e insuprimible singularidad. En efecto, el hombre existe ante todo como subjetividad, como centro de conciencia y de libertad, cuya historia única y distinta de las demás expresa su irreductibilidad ante cualquier intento de circunscribirlo a esquemas de pensamiento o sistemas de poder, ideológicos o no” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n° 131).

“El hombre justamente aprecia la libertad y la busca con pasión: justamente quiere —y debe—, formar y guiar por su libre iniciativa su vida personal y social, asumiendo personalmente su responsabilidad. La libertad, en efecto, no sólo permite al hombre cambiar convenientemente el estado de las cosas exterior a él, sino que determina su crecimiento como persona, mediante opciones conformes al bien verdadero:  de este modo, el hombre se genera a sí mismo, es padre de su propio ser y construye el orden social” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n° 135) .

Conclusión
Las herejías y errores teológicos implícitos y explícitos presentes en el Instrumentum Laboris de la inminente Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica son una manifestación alarmante de la confusión, de los errores y de la división que acosan a la Iglesia en nuestros días. Nadie puede excusarse de estar informado sobre la gravedad de la situación y de tomar las medidas apropiadas por amor de Cristo y de la vida sobrenatural que Él derrama en la Iglesia. Todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, ante tal amenaza a su integridad, deben sobre todo orar y ayunar por el bien eterno de aquellos miembros de la Iglesia que corren el riesgo de quedar escandalizados, es decir inducidos a la confusión, al error y a la división por este texto preparatorio del Sínodo de los obispos. Además, cada católico, como un verdadero soldado de Cristo, está llamado a salvaguardar y promover las verdades de la fe y la disciplina por la cual esas verdades son honradas en la práctica, para evitar que la solemne Asamblea sinodal de los Obispos no traicione la misión de los Sínodos que es “ayudar al Papa con sus consejos para la integridad y mejora de la fe y costumbres y la conservación y fortalecimiento de la disciplina eclesiástica” (can. 342). El 13 de octubre de 2019, durante la próxima Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica, tendrá lugar la canonización del Beato Cardenal John Henry Newman. Que el Santo Padre y todos los miembros de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica escuchen y acepten la siguiente enseñanza luminosa de este nuevo santo de la Iglesia, en la que advirtió contra errores teológicos similares a los del Instrumentum Laboris arriba mencionados:

“Los credos privados, las religiones elegantes, pueden ser llamativos e imponentes para muchos por un tiempo; las religiones nacionales pueden yacer enormes y sin vida, y obstruir el terreno durante siglos, y distraer la atención o confundir el juicio de los eruditos; pero a la larga se descubrirá que, o bien la religión católica es en verdad y de hecho la entrada del mundo invisible en este mundo visible, o entonces no hay nada de positivo, dogmático y real en ninguna de nuestras nociones de donde procedemos y hacia donde vamos ”(Discursos a congregaciones mixtas, XIII).

“¡Nunca la Santa Iglesia necesitó defensores contra [el espíritu del Liberalismo en la religión]  con más urgencia que ahora, cuando desafortunadamente es un error que se expande como una trampa por toda la tierra! (…) El liberalismo religioso es la doctrina que afirma que no hay ninguna verdad positiva en religión, que un credo es tan bueno como otro, y ésta es la enseñanza que va ganando solidez y fuerza diariamente. Es incongruente con cualquier reconocimiento de cualquier religión como verdadera. Enseña que todas deben ser toleradas, pues todas son materia de opinión. La religión revelada no es una verdad, sino un sentimiento o gusto; no es un hecho objetivo ni milagroso, y está en el derecho de cada individuo hacerle decir tan sólo lo que impresiona a su fantasía. La devoción no está necesariamente fundada en la fe. Los hombres pueden ir a iglesias protestantes y católicas, pueden aprovechar de ambas y no pertenecer a ninguna. Pueden fraternizar juntos con pensamientos y sentimientos espirituales sin tener ninguna doctrina en común, o sin ver la necesidad de tenerla” (Dirscurso del Biglietto, 12 de mayo de 1879).

Que Dios, por la intercesión de los muchos misioneros verdaderamente católicos que evangelizaron a los pueblos indígenas americanos, como Santo Toribio de Mogrovejo y San José de Anchieta, por la intercesión de los santos que los pueblos indígenas americanos han dado a la Iglesia, entre quienes están San Juan Diego y Santa Kateri Tekakwitha,  y especialmente por la intercesión de la Santísima Virgen María, Reina del Santo Rosario y destructora de todas las herejías, nos conceda la gracia de que los miembros de la próxima Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región Panamazónica y el Santo Padre sean protegidos contra el peligro de aprobar errores y ambigüedades doctrinales y de socavar la regla apostólica del celibato sacerdotal.

+ Cardenal Raymond Leo Burke
+ Monseñor Athanasius Schneider

12 de septiembre de 2019,
Fiesta del Santísimo Nombre de María.

CEM: Llamado a nuestros legisladores federales y a nuestras autoridades educativas. 3 de septiembre del 2019

Llamado a nuestros legisladores federales y a nuestras autoridades educativas

Ciudad de México a 3 de septiembre del 2019

La educación es el mayor y mejor servicio que pueda hacerse a un ser humano, a la sociedad, a un País, a la comunidad global. Este servicio de conducción, acompañamiento y entrega, para que otro crezca y alcance una mayor estatura como persona, requiere muchas circunstancias, medios y una clara visión del sentido de nuestra acción.

La verdadera educación es un acto que reclama plena libertad y responsabilidad. Sin una clara y recta intención de educar, la acción se contamina por otros intereses, no trascendentes, ni fundamentales. La educación es la más noble de las tareas, es enseñar a vivir en la altura de nuestra dignidad y cada vez más plenamente.

Los esfuerzos que se han hecho en los últimos tiempos en materia educativa deben consolidarse en un marco ordenado de certezas. Por ello, llamamos a nuestros legisladores a que, en este próximo Período Ordinario de Sesiones, se promueva un verdadero diálogo con los principales actores clave de la educación, más allá de foros y mecanismos de recolección de opiniones, con el fin de que las próximas leyes secundarias, respondan con realismo y altura, a los desafíos de la emergencia educativa que hoy vivimos, así como a las exigencias ya plasmadas en la última reforma Constitucional al artículo 3º.

En particular, nos preocupa la libertad de cuatro grupos o sectores de la educación:

1.- La autonomía y plena libertad del Organismo que sustituirá al Instituto Nacional de Evaluación Educativa.

La reciente Reforma al artículo 3º Constitucional, en su fracción IX, mandata la creación de “un organismo público descentralizado, con autonomía técnica, operativa, presupuestaria, de decisión y de gestión”. Además, ordena la creación de una “Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación”, con tres organismos que la integran: i) Junta Directiva, ii) Consejo Técnico de Educación y

iii) Consejo Ciudadano. A su vez, el Proyecto de Ley Reglamentaria señala que la Junta Directiva, única que tiene funciones de conducción, planeación y coordinación, queda supeditada, en la práctica, al Secretario de Educación Pública, así como a un Secretario Técnico puesto por el primero (Cfr. Artículo 9). Lo anterior, genera una clara ficción en la autonomía de toda la Comisión, coartando su libertad de conducción y autoridad técnica, así como nulificando el esfuerzo por parte del Senado de nombrar a cinco comisionados, con el voto de las dos terceras partes (Cfr. Artículos 19 al 30, del citado Proyecto de Ley Reglamentaria).

2.- La libertad y equidad de todo el sector magisterial.

Los Obispos de México, desde el mes de octubre de 2013, es decir meses antes de la entrada en vigor de la Reforma Educativa del pasado Gobierno Federal, señalamos en el documento colegiado: Educar para una Nueva Sociedad, nuestra mayor preocupación por el hecho de que algunos grupos sindicales contaban con un poder político inadecuado, que les permitía sentarse a la mesa con la autoridad, con el fin de negociar condiciones laborales, -entre otras-, mermando el valor central educativo, es decir, el interés superior de los niños, adolescentes y jóvenes, hoy finalmente reconocido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

A la letra, el numeral 22 del citado Documento, entre otras cosas, señalaba:

“Los privilegios derivados de la centralización y de prácticas corporativistas y clientelares de los sindicatos, generaron una estructura de dominación y de control que ha vulnerado la autonomía del proceso educativo y ha despojado de capacidad de decisión a la escuela y al maestro y contaminado gravemente la noble tarea de educar”.

Nos preocupa que hoy, la Rectoría del Estado, quede en entredicho, por la presión de estos grupos, impidiendo el ejercicio efectivo de la libertad de sociedad y gobierno, en la estructuración de un nuevo Sistema Educativo Nacional.

3.- El ejercicio de la libertad de educación de los padres de familia, primeros responsables de la educación de cada niño, adolescente y joven, así como la libertad de asociarse, entre particulares para ofrecer una educación particular.

Los tres proyectos de ley que se discutirán próximamente en el Congreso, de manera declarativa, reconocen y alientan la participación de los padres de familia, en la educación de los hijos, abriendo tímidos espacios para su participación. En ninguno momento se les reconoce como “los principales responsables de la educación” de sus hijos, sino sólo como “corresponsables” de ella (Cfr. Proyecto de Ley General de Educación, artículo 78). Por otro lado, no se prevé, ninguna disposición, estructura, presupuesto o mecanismo formal de representación, para su promoción concreta y organizada, sino que se les coloca dentro del multiforme mundo de la participación social, al mismo nivel que otros actores de la sociedad, la economía, el mundo de la comunicación y la sociedad civil. Es decir, se reconoce su derecho, pero no se abren espacios reales de libertad para el ejercicio de sus derechos. Cabría decir, que lo mismo sucede con la educación particular. El reciente Proyecto de Ley General de Educación, contiene nuevas disposiciones para su vigilancia y control, pero ninguna para su promoción.

Curiosamente, y siguiendo viejas visiones estatistas, se acentúa la comunidad escolar como el centro de los procesos educativos a cargo del Estado, cuando ha sido demostrado por la misma historia, que es necesario impulsar su trabajo de la mano de múltiples esfuerzos de educación no formal, que realizan principalmente las familias, así como muchos otros espacios de la sociedad, centros de escultismo, arte, deporte, cultura, entre otros. No olvidemos que los niños, adolescentes y jóvenes, pasan solamente entre 4 y 8 horas en la escuela, diariamente, en cinco días de la semana, mientras las otras 16 a 20 horas, así como los fines de semana, participan de otros ambientes. Hoy se requiere de una visión mucho más realista de la complejidad de los procesos educativos en los ambientes formales y no formales.

El Papa Francisco insiste continuamente en recuperar “el pacto educativo”, entre el gobierno, la familia y la sociedad en su conjunto. Además de reconocer plenamente sus derechos, deben abrirse espacios de ejercicio y promoción libre del mismo.

4.- Finalmente la libertad de gestión de las autoridades de las entidades federativas, mismas que se debe garantizar a través del claro y honesto ejercicio del control presupuestal, así como la clara distribución de competencias.

En la esfera pública, como en otros muchos ambientes, la certeza en el manejo del recurso económico es fundamental para el libre ejercicio de las facultades dadas. Nos preocupa que en algunas materias, como por ejemplo todo lo que tiene que ver con la infraestructura educativa, queda en la discrecionalidad de la autoridad federal, el manejo de estos recursos, sometiendo a las autoridades de las entidades federativas a una dinámica velada de sumisión. Esto, sin duda alguna coarta su soberanía. Es muy importante que el Federalismo sea fortalecido en este esfuerzo de adecuación y estructuración del Sistema Educativo Nacional.

Como Episcopado Mexicano, expresamos nuestra voluntad de seguir participando en el ejercicio de nuestra libertad religiosa, dentro del contexto plural de nuestro País. Lo seguiremos haciendo con máxima prudencia y con la intención de buscar el mayor bien de todo el Pueblo Mexicano, incluyendo a sus autoridades.

Pedimos a Jesucristo, Señor y Maestro, cabeza de nuestra Iglesia, Madre y Maestra, nos dé la gracia de servir con pleno celo evangélico, a favor de la promoción de toda persona humana, y de la civilización del amor.

http://cem.org.mx/Mensajes/2469-Llamado-a-nuestros-legisladores-federales-y-a-nuestras-autoridades-educativas.html

+Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey

y Presidente de la CEM

+Enrique Díaz Díaz

Obispo de Irapuato

y Responsable de la Dimensión Episcopal de

Pastoral Educativa y de Cultura de la CEM

Secretario General de la CEM

+Alfonso G. Miranda Guardiola

Obispo Auxiliar de Monterrey

Secretario General de la CEM

Pbro. Eduardo J. Corral Merino

Secretario Ejecutivo de la Dimensión

de Pastoral Educativa y de Cultura de la CEM

CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO. Comunicado sobre el intento de la implementación de una política de género por parte del Ministerio de Educación de la República Dominicana..

Los Obispos de la República Dominicana enviamos un saludo a la nación desde la 57ª Asamblea Plenaria que cada año llevamos a cabo para planear y evaluar  el trabajo pastoral y social que realiza la Iglesia. En el marco de la reunión reflexionamos, entre otros temas,  sobre el intento de la implementación de una política de género por parte del Ministerio de Educación de la República Dominicana, situación que nos mueve a continuar alertando a la población acerca de la evolución que el concepto género ha tenido en las últimas décadas, que sin lugar a duda, conllevaría  a aceptar agendas nocivas en el proceso educativo.

Creemos en la equidad e igualdad de derechos y oportunidades  entre el hombre y la mujer; entendemos que esto es a lo que la mayoría de la población aspira; consideramos la necesidad de eliminar el término género de la política educativa para evitar la intromisión de la odiosa y destructiva ideología de género que estamos seguros la mayoría de la sociedad  no desea.

Como expresamos recientemente a través de un comunicado, ratificamos nuestra posición: la Orden Departamental 33-2019 carece de sustento que permita su aplicación. No podemos olvidar que en todos los países de América Latina la aplicación de una política de género, llamada así, ha abierto la puerta para la entrada de ideologías que destruyen la familia,  los valores y cultura, así como, desconocen conceptos científicos que son irrefutables.

En tanto, solicitamos que se derogue la Orden Departamental 33-2019 para poder iniciar un diálogo abierto, democrático, transparente y participativo. Por esto, apoyamos la iniciativa de laicos que se manifestaron con el lema “Con mis hijos no te metas”, pues son los que tienen más derecho para exigirlo.

La Iglesia siempre ha estado abierta al diálogo y a participar en los procesos que puedan contribuir al desarrollo de propuestas que construyan una sociedad más equitativa. A este respecto, en cuanto al tema de la Educación la Iglesia buscará siempre que se parta de bases y premisas que reflejen una antropología basada en la justa razón.

Exhortamos a todos los dominicanos a unirnos para llegar a sentar las bases de un diálogo que pueda construir un sistema que logre elevar el nivel educativo a la altura a la que la República Dominicana merece y que soñamos.

 

https://www.ced.org.do/comunicado-de-la-ced-fruto-de-la-asamblea-plenaria-2019/

 

Obispos del Ecuador se pronuncian ante resolución sobre «Matrimonio Igualitario» 13.06.2019

OMUNICADO DE PRENSA

Quito, 13 de junio de 2019

 

El 12 de junio del 2019, los Jueces de la Corte Constitucional, con 5 votos a favor y 4 en contra, dieron paso en el Ecuador al matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

Estas dos resoluciones vulneran gravemente la seguridad jurídica de nuestro país y la supremacía constitucional por los siguientes motivos:

 

1.- La Corte Constitucional bajo ningún argumento está facultada para reformar el contenido de la Constitución de la República, entre ellas la figura del matrimonio, definida en su Art. 67 como la unión de un hombre y una mujer, toda vez que los únicos mecanismos de reforma constitucional son: mediante Referéndum o a través del voto calificado de la Asamblea Nacional, según lo prevé su Art. 441.

 

2.- Dos Jueces de la Corte constitucional estaban moral y legalmente impedidos de participar en la tramitación de estas causas, por cuanto han sido abogados patrocinadores y defensores del matrimonio igualitario antes de ser nombrados jueces, y, a más de ello, públicamente expresaron con anterioridad sus criterios de apoyo a este reclamo.

 

3.- La definición de matrimonio, como la unión de un hombre y una mujer, fue aprobada por el pueblo ecuatoriano, mediante referéndum realizado el año 2008, con el 63% de la votación, justamente para proteger y fortalecer la institución matrimonial que es la única que garantiza la prosecución de la especie humana y su libre desarrollo, por lo que mal pueden 5 jueces irse en contra de la voluntad soberana de los ecuatorianos.

 

Mientras éstas y otras consideraciones, son resueltas en las instancias legales respectivas, como Iglesia Católica queremos ratificar nuestro compromiso de:

 

a) Respetar los derechos de todas las personas, independientemente de su edad, raza, sexo, religión, inclinación sexual o cultura, como base de una auténtica convivencia democrática, libre de toda forma de discriminación social, política, religiosa, económica o cultural.

 

b) Promover el matrimonio entre hombre y mujer, tal como lo reconoce el Pacto de San José de Costa Rica, la Convención Americana de Derechos Humanos, y la Constitución del Ecuador, como fundamento de la familia y de la sociedad, institución que debe ser reconocida y garantizada por el Gobierno Ecuatoriano.

 

c) Defender la prevalencia de los derechos de los niños en todas las etapas de su existencia y en sus dimensiones: físicas, psíquicas, sociales, éticas y espirituales, de tal manera que crezcan libres de toda forma de violencia y explotación infantil y dentro de hogares estables.

 

d) Ratificar los principios sobre el matrimonio y la familia, base de la sociedad, inspirados en la Palabra de Dios, como un derecho de la libertad religiosa, reconocido por el Estado Laico del Ecuador. (Constitución Ecuatoriana Art. 66, 8)

 

e) Enseñar a los niños y jóvenes que el matrimonio según la fe cristiana, es la unión indisoluble entre un hombre y una mujer y que, como fruto de ese amor, nacen los hijos para la Sociedad y para el Reino de Dios.

 

 

CONSEJO DE PRESIDENCIA

DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA

Conferencia Episcopal Argentina. “Con esperanza, educación y trabajo, artesanos de una nueva Argentina”. 14 de marzo de 2019

Conferencia Episcopal Argentina

Mensaje final de la 117° Asamblea Plenaria:

Con esperanza, educación y trabajo, artesanos de una nueva Argentina

14  de marzo de 2019

Leer el Documento

Es ilegítima pretensión de Maduro de jurar otra vez como presidente. Exhortación del Episcopado Venezolano: “lo que hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” 09-01-2019

Exhortación del Episcopado Venezolano: “lo que hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25,40)

 

1.- Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, con ocasión de la 111ª Asamblea Ordinaria, conscientes de nuestra responsabilidad espiritual y moral como ciudadanos y pastores, nos dirigimos al pueblo de Venezuela, al que pertenecemos y del cual somos servidores. Recibimos el año 2019, con la confianza puesta en Dios, como una buena oportunidad para el cambio que el país pide a gritos: la recuperación del Estado de Derecho según la Constitución y la reconstrucción de la sociedad venezolana, en dignidad, libertad y justicia para todos.  Queremos alentar la verdadera esperanza del pueblo, sustentada en el misterio de la Navidad que celebra que el Hijo de Dios se hace humano y pobre para hacernos más humanos y solidarios.

2.- Como pastores, tenemos la obligación de preguntarnos por el sentido ético de la gravísima situación que estamos viviendo. Nuestras apreciaciones nacen de una valoración moral sobre la dignidad humana violentada, el bien común irrespetado y la verdad manipulada. San Oscar Arnulfo Romero, profeta y mártir de América, dijo: “si hay un conflicto entre el gobierno y la Iglesia, no es porque la Iglesia sea opositora sino porque el conflicto ya está establecido entre el gobierno y el pueblo, y la Iglesia defiende al pueblo” (Homilía del 21-10-1979). Todo poder humano es transitorio y se legitima si en su ejercicio produce un bienestar colectivo con especial atención a los pobres y excluidos, logrando así una sana convivencia en la pluralidad y la diferencia. El pueblo venezolano vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir. Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable! Dios no quiere que por el sometimiento a injusticias sufra el pueblo. Urge, por tanto, asumir el clamor popular de un cambio, de una concertación para una transición esperada y buscada por la inmensa mayoría.

3.- Como señalamos en nuestra Exhortación del 11 de julio de 2018, “reiteramos que la convocatoria del 20 de mayo (para elegir el Presidente de la República) fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el poder ejecutivo. Vivimos un régimen de facto, sin respeto a las garantías previstas en la Constitución y en los más altos principios de dignidad del pueblo” (No temas, yo estoy contigo, n. 6). Por tanto, la pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 es ilegítima por su origen, y abre una puerta al desconocimiento del Gobierno porque carece de sustento democrático en la justicia y en el derecho.

 

 

4.- En esta crisis política, social y económica, la Asamblea Nacional, electa con el voto libre y democrático de los venezolanos, actualmente es el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias. En efecto hace tres años (1-12-2016) el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, pidió que se restituyera cuanto antes a la Asamblea Nacional el rol previsto en la Constitución. El voto de confianza que el pueblo venezolano le ha conferido debe ser retribuido con el cumplimiento de los deberes de los diputados, diseñando y redactando las leyes que necesita el país para el restablecimiento de la democracia y la vuelta a la decencia y honestidad en la administración de los fondos públicos. El Papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año nos interpela: “la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo. La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad” (1-1-2019).

  1. Los venezolanos no podemos ser simples espectadores de lo que sucede en el país, pues somos ciudadanos y, como tales, actores de primer orden. La defensa de la libertad ha costado mucha sangre y muchos sufrimientos, para ver de lejos lo que la mayoría rechaza: políticas de hambre, persecución política, represión militar y policial, presos políticos, torturas, corrupción, ineficiencia e ineficacia en la gestión pública. Como ciudadanos y como instituciones nos toca asumir las responsabilidades que nos competen para mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades. Esto exige la articulación de todos los sectores sociales, promoviendo la creatividad y proactividad de muchas personas en la búsqueda de soluciones.
  2. Como dijo el Papa Francisco, es necesario buscar juntos caminos de “concordia” y entendimiento, de unión del pueblo venezolano, de respuestas a los múltiples problemas y de defensa de los derechos humanos que nos permitan superar la crisis y atender a los más pobres. ¿A quién bendice nuestro Dios en la actual situación dramática de Venezuela? La respuesta que nos da Jesús es clara, profunda y desafiante: “Vengan benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era emigrante y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; en la cárcel y me vinieron a ver” (Mt 25,34-36). Es una pregunta acuciante para todas las personas de buena voluntad, cuya respuesta debe llevarnos a una acción eficaz.

7.- Somos conscientes que cuanto se haga por los más pequeños es a Cristo a quien se le hace, y por ello como Iglesia nos comprometemos en las diócesis y en las parroquias, en primer lugar, a seguir ayudando a la supervivencia, tanto de los más débiles y desprotegidos dentro del país como a los que han emigrado buscando trabajo y mejores condiciones de vida, así como refugio y asilo. En segundo lugar, a continuar trabajando en la defensa y promoción de los derechos humanos, en particular de los que carecen de todo, de los amenazados de muerte, de los perseguidos y privados de libertad. En tercer lugar, con mayor ahínco, nos proponemos seguir desarrollando programas de formación y organización que permitan la recuperación de la institucionalidad democrática y la reconstrucción del país de una forma pacífica. Todo esto enmarcado en el proceso de evangelización que promueve los valores de verdad, autenticidad, justicia, solidaridad, paz, reconciliación y fraternidad.

  1. Tenemos muchas razones para agradecer a personas e instituciones. Al Santo Padre Francisco por su constante cercanía y preocupación por nuestra patria. El 7 de enero de 2019, el Discurso a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede, expresó: “Deseo para la amada Venezuela que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que han sido afectados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”. Igualmente, agradecemos a las Iglesias y Gobiernos de diversos países su solidaridad y su atención a los compatriotas que, producto de la crisis, han tenido que dejar el país en búsqueda de mejores condiciones de vida. Apreciamos el trabajo pastoral y de solidaridad que desarrollan día a día los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, así como las muchas iniciativas que en este campo se están llevando adelante desde Cáritas a nivel nacional, diocesano y parroquial, desde la comisión de Justicia y Paz y las vicarías de Derechos Humanos, de otras organizaciones y asociaciones. Invitamos a articular iniciativas y proyectos en favor del pueblo a los hermanos de otras iglesias y de otras religiones, a las instituciones públicas y privadas, a los empresarios, profesionales, trabajadores y obreros, para trabajar por la paz y por un mejor país.

9.- Como creyentes cultivemos la oración personal y comunitaria. Con María, proclamemos que la misericordia de Dios llega a sus fieles de generación en generación, “porque el Señor hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón y derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” (Lc 1,51-52). Aprendamos de María, nuestra Madre, que Tú, Señor Jesús, eres el alfa y la omega, el principio y fin de nuestra existencia, nuestro pan para el largo camino, nuestra alegría completa, nuestra paz duradera. Amén.

Con nuestra bendición,

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

CENTÉSIMO UNDÉCIMA

ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA

DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

Caracas, 9 de enero de 2019

 

Conferencia de Obispos Católicos de Canadá advierte de repercusiones negativas de la legalización de marihuana. 17.10.2018

(Aciprensa) En medio de la controversia por la legalización del uso recreacional de la marihuana en el país, los obispos de Canadá advirtieron de los “problemas éticos” y de las “repercusiones negativas” de esta política.

La “Ley Cannabis”, conocida también como C-45, tuvo su aprobación final en el Senado de Canadá en junio de este año, y entró en vigor el 17 de octubre. La norma permite que personas mayores de edad usen libremente marihuana y poseerla en una cantidad no mayor de 30 gramos.

También se permitirá el cultivo en los hogares para uso personal.

Canadá es el segundo país en el mundo en legalizar el consumo recreacional de la marihuana, después de Uruguay, que aprobó una ley similar en 2013.

El gobierno canadiense podría percibir más de 657 millones de dólares al año en impuestos a la marihuana.

En un comunicado publicado el 17 de octubre, la Conferencia de Obispos Católicos de Canadá señaló que la Iglesia “continúa subrayando los problemas éticos involucrados con el uso y abuso recreacional de esta droga: los riesgos negativos que impactan en la salud psicológica y física, los crecientes problemas de una sociedad más y más dependiente de las drogas y el alcohol, la posibilidad de daño cerebral, especialmente a aquellos menores de 25 años”.

Los obispos advirtieron además sobre “las repercusiones negativas sobre las familias y comunidades locales”.

Además, criticaron “la disposición de negocios y gobiernos a explotar la droga para intereses comerciales y como una fuente de ingresos tributarios, poniendo así aún más en peligro la búsqueda del bien común”.

De acuerdo a los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, las investigaciones actuales muestran que “es significativamente más probable que los consumidores de marihuana —comparado con los no consumidores— presenten trastornos mentales crónicos, incluida la esquizofrenia”.

Algunos consumidores de marihuana tienen un riesgo mayor de sicosis”, señala CDC en su sitio web, y añade que “el consumo de marihuana también ha sido vinculado a la depresión y a la ansiedad, así como a pensamientos suicidas entre los adolescentes”.

Los obispos canadienses recordaron luego que, del 29 de noviembre al 1 de diciembre de este año, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano acogerá una conferencia internacional sobre “Drogas y Adicciones: Un obstáculo al Desarrollo Humano Integral”.

“El ‘flagelo del narcotráfico’ favorece la violencia y siembra las semillas del sufrimiento y muerte, ha dicho el Papa Francisco varias veces, a lo cual la respuesta de la sociedad debería ser actos de valentía y la resolución de luchar contra todos los narcóticos”, concluyeron.

 

Leer el Documento

Los obispos del Congo denuncian la situación de medio millón de compatriotas expulsados de Angola. 31.10.2018

(Fides) «Hasta el 27 de octubre, Cáritas Congo ha contabilizado 508.505 personas que llegaron a territorio congoleño sin que parezca que las llegadas vayan a cesar», reza un comunicado de la Conferencia Episcopal de la Nación Congoleña (CENCO) sobre la expulsión masiva de la vecina Angola.

«Muchas de las personas expulsadas han declarado que están siendo sometidas a brutalidad y a graves violaciones de los derechos humanos por parte de la policía angoleña», denuncian los obispos en la declaración que fue dada a conocer a la Agencia Fides. A principios de octubre, las autoridades de Luanda emitieron una orden de expulsión contra migrantes congoleños empleados en el sector minero informal, en el noreste de Angola.

Una vez de regreso a la República Democrática del Congo, las personas expulsadas se encuentran sin ayuda. «Miles de niños, mujeres, ancianos, enfermos y personas con discapacidad están siendo abandonados, día tras día, como vulgar mercancía en suelo congoleño, en lugares donde la capacidad de acogida es totalmente insuficiente para permitirles recuperar un mínimo de dignidad», denuncia la Conferencia Episcopal Congoleña. «Sin saber cómo salir de la zona fronteriza ni adónde ir, la mayoría de la gente deambula por los pueblos de la frontera, donde son recibidos por personas de buena voluntad. Miles de personas se alojan en los locales de iglesias, escuelas y algunos edificios públicos. En ausencia de espacio suficiente, otros acampan en refugios improvisados donde pasan la noche bajo las estrellas».

La zona donde se registra el mayor número de personas expulsadas de Angola es la provincia de Kasai, «que sufre todavía las heridas de la crisis del fenómeno ‘Kamuina Nsapu’, que devastó la zona hace aproximadamente un año. Sólo en Kamako hay 206.680 personas, un número que supera con creces el de los habitantes de esta pequeña aldea», informan los obispos.

«La expulsión masiva de los congoleños tiene lugar dos meses antes de las elecciones generales en República Democrática del Congo (RDC) y corre el riesgo de interrumpir el curso normal de este importante acontecimiento largamente esperado por el pueblo congoleño», subrayan los obispos, quienes también dicen estar «preocupados por la paz entre la RDC y Angola, que comparten más de 2.000 kilómetros de frontera con muchos grupos étnicos que se extienden por ambos países».

Los obispos le piden al gobierno de Kinshasa que ponga en marcha urgentemente programas de reinserción social y económica de las personas expulsadas; mientras que solicitan a intervención de la Unión Africana y a la SADC (Comunidad Económica del África Austral, a la que pertenecen Angola y la RDC) para que inviten a los gobiernos de Luanda y Kinshasa a dialogar »a fin de que juntos puedan encontrar una solución a la situación de los congoleños que se encuentran en una situación irregular en Angola.

 

Leer el Documento