Dios es accesible a todos porque el más no proviene del menos. La metafísica “sencilla” de Réginald Garrigou-Lagrange

Garragou_Lagrange

Como es bien sabido, santo Tomás de Aquino elaboró cinco viae (después llamadas “demostraciones”) a la existencia de Dios. La formulación que dio de las cinco vías es técnica y recurre a conceptos filosóficos concretos. En su esencia, sin embargo, las cinco vías de santo Tomás son sencillas y proporcionan una formulación filosófica a las conclusiones espontáneas del hombre de la calle. Pertenecen a la filosofía  natural y se fundan sobre conocimientos del sentido común, es decir, de lo que la inteligencia dice, de manera espontánea, a todos los hombres.

En un breve ensayo de 1941, publicado de nuevo por Ediciones Fede & Cultura, con la edición de Marco Bracchi y prólogo de Antonio Livi, el gran filósofo y teólogo tomista Réginald Garrigou-Lagrange las resume en una única vía, en un único razonamiento, igual de claro y espontáneo, de tal modo que cada uno lo ve como verdadero, incluso un niño: “El más proviene del menos”. En mi reciente libro Filosofia per tutti (Fede & Cultura, Verona 2016) he reconstruido el recorrido histórico de la filosofía desde Sócrates hasta nuestros días a la luz del siguiente criterio: “Nadie se da lo que no tiene”. En el fondo, se trata del mismo principio formulado por Garrigou-Lagrange. De hecho, el más no puede provenir del menos porque, en este caso, el menos se debería dar lo que no tiene, es decir, lo que le distancia del más.

El principio en cuestión ya había sido formulado por los primeros filósofos griegos. Según Anaximandro, una cosa o es el Principio o proviene del Principio. También en este caso, el criterio es el mismo: lo que proviene del Principio no se ha dado de sí mismo lo que tiene, porque en este caso sería el Principio, sino que ha recibido lo que tiene, que es como el menos del más.

Otra formulación históricamente sedimentada del mismo principio es que “de la nada no nace nada”. La nada es el “menos” más menos del que podamos hablar. Dado que cualquier cosa es más que la nada, el principio sostiene que del menos no se puede derivar el más.

Una consecuencia importante del principio es que el Fundamento (el “más”) debe estar al inicio y no puede ser el  resultado de una suma -aunque sea infinita- de “menos”. El Fin debe ser también la Causa, la Omega es también el Alfa. Por otra parte, ya los griegos indicaron con el nombre de Arché (el Principio) tanto la Causa como el Fin: eso de lo que todo dependía. Jesucristo, en el Evangelio, habla de sí mismo en los mismos términos.

Santo Tomás de Aquino ha profundizado el mismo concepto a nivel del ser. El menos es lo que “tiene el ser”, en el sentido que lo ha recibido al no poder dárselo él mismo. Es el ente compuesto y completo. El “más” es Aquel que “es”, el Ser mismo (Esse ipsum), que no ha recibido el ser de ningún otro: es lo Eterno.

Los capítulos se suceden abordando diversos ámbitos temáticos, pero según la misma perspectiva teorética: no existen entes inteligentes sin una Inteligencia originaria; no existen verdades necesarias sin una verdad suprema; no existe ley moral sin un legislador supremo; no existe soberanía fecunda sin un Dios soberanamente santo.

Stefano Fontana

GARRIGOU-LAGRANGE, Réginald, Dio accessibile a tutti. Il più non viene dal meno, Fede & Cultura, Verona 2017.