Hacia el metaprofit. Gratuidad y beneficio económico en la gestión empresarial.

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Serie: Colana de Observatorio/12
Publisher: Cantagalli
Pages: 180
Price: €12,00

En tiempos de crisis el diálogo entre economía y Doctrina Social de la Iglesia se hace más estrecho: los desafíos de la economía contemporánea, que parece incapaz de absorber sus propios fallos, se incrementan buscando nuevas soluciones.

Este ensayo busca abrir una nueva perspectiva sobre el problema de la gestión empresarial, a partir de la constatación de que las organizaciones empresariales son multiformes y que la acción económica humana no está siempre guiada por fines utilitarios. Partiendo de la necesidad de que lo económico mantenga su naturaleza ofreciendo soluciones racionales a las necesidades humanas, se reafirma la imprescindible función social de la actividad empresarial.

La pregunta de fondo, por tanto, se refiere al espacio de la gratuidad en el ámbito de la actividad económica: ¿la lógica del don, es siempre “no económica” o puede jugar un rol también en la empresa? ¿la creación de valor, queda siempre contenida al interno de esquemas rígidamente económicos o los sobrepasa llegando hacia horizontes más amplios?

La perspectiva del “metaprofit” parece abrirse hacia un panorama más amplio, donde – junto a las típicas formas económicas de empresa – florecen nuevas tipologías empresariales, diseñadas para conjugar explícitamente la dimensión económica con aquella social, cultural, ambiental, etc. Todo a partir de la lógica – económica – del don: los intercambios, en efecto no siempre van motivados desde el utilitarismo, sino a menudo derivan de relaciones humanas más amplias y profundas que no son ajenas al concepto de gratuidad. De hecho, es imposible postular cualquier actividad humana – y entre ellas también la económica – prescindiendo de la gratuidad como categoría antropológica fundamental.

Partiendo de un riguroso planteamiento metodológico económico-empresarial y de un cuidadoso análisis del Magisterio eclesial, este ensayo analiza algunas teorías empresariales descubriendo algunos de sus límites y traza las primeras líneas de una renovada teoría “metaprofit” de la empresa, que va “más allá” de la mera lógica lucrativa como horizonte final de la empresa.

La conclusión del ensayo es, precisamente por eso, una nueva apertura en términos éticos frente a los retos económicos; de hecho, parece que la lógica económica no siempre es suficiente en sí misma, sino que requiere una renovada conjugación ética.

 

Hacia el Metaprofit: entrevista a los autores

  

P – “Hacia el metaprofit”: ¿cuál es el origen de esta categoría, que parece nueva en el ámbito económico?

R – Con el término “metaprofit” hemos decidido recorrer un camino nuevo pero al mismo tiempo antiguo: queríamos, en efecto, subrayar como el profit (beneficio económico) – aún siendo un legítimo objetivo humano – no es la única motivación de la actividad económica. Hemos considerado por lo tanto el prefijo “meta” en el sentido etimológico como “a través de” y como “más allá de”, para subrayar que el beneficio económico es un instrumento y no un fin de la actividad económica.

P – ¿Cuáles son las fuentes que han inspirado su idea?

R – Nos hemos referido contemporáneamente a dos tipos de fuentes: Por un lado, la literatura económico-empresarial internacional, que ha demostrado en las últimas décadas una cierta atención a temas de responsabilidad social empresarial, aún si algunas aproximaciones a ese tema no siempre se pueden compartir. Por el otro lado, la Doctrina Social de la Iglesia; en particular algunas ideas innovadoras que se encuentran en la última encíclica de Benedicto XVI, que propone la pluralidad de formas empresariales como solución innovadora para el desarrollo económico.

P – ¿Qué puntos de la literatura científica en la manera de tratar temas éticos no puede ser compartidos?

R – El estudio de los fenómenos empresariales no puede escapar al espíritu de los tiempos: en demasiadas partes, el enfoque – incluso ético – de la actividad económica se resuelve en clave individualista. Hemos tratado de poner de relieve las limitaciones de este enfoque, que elimina el elemento social y degrada el fenómeno empresarial a un reduccionismo inaceptable.

P – Siguiendo a Benedicto XVI, por tanto…

R – Exacto, hemos tratado de poner de manifiesto en términos empresariales, como el retorno a una visión comunitaria de la actividad económica – en la que junto a las expresiones propiamente empresariales hay un florecer de experiencias empresariales multiformes, –puede convertirse en una importante innovación para el estudio y la gestión empresarial. Reducir la acción humana a los estrechos límites del utilitarismo – incluso cubriendo el tema en clave ética – es una equivocación para con el hombre y un error científico grave.

P – ¿Piensan en una empresa un poco menos “empresa”?

R – No, este no es el centro de nuestro razonamiento: Cuando la empresa hace bien ella es innegablemente social, porque crea valor y lo difunde en torno a si. Sin embargo, existen tantas realidades – cooperativas, fundaciones, etc. – que se están haciendo cada vez más fundamentales para el desarrollo social y económico, donde la lógica económica es conciliada e inspirada por otras finalidades. El descubrimiento de nuevas dimensiones del valor empresarial no niegan lo económico, lo exaltan.

P – ¿En la conclusión del libro proponen una “apertura ética”: en que sentido?

R – Cada ciencia y cada razonamiento científico tiene sus supuestos y sus límites: las disciplinas empresariales son capaces de hacer un gran servicio al desarrollar lógicas y herramientas útiles para promover la creación de valor económico, pero también social, cultural, ambiental, etc. Sin embargo, estas encuentran un límite, porque su forma de conocimiento es especializado, desde un particular punto de vista: desde otros horizontes, sin embargo, se debe hacer referencia a otro lenguaje científico, por ejemplo el ético. Un debate sobrio en estos términos beneficia tanto a la economía y como a la ética

P – ¿Por qué?

R – Porque la economía necesita de la ética para llevar a la persona (y a Dios) al centro del debate público, pero la ética necesita también de la economía, para proponerse objetivos “encarnados” en el mundo cotidiano.

P – ¿Una última pregunta: cuales son las condiciones para que este “metaprofit” pueda hacerse en realidad?

R – En primer lugar, el nuestro no es un “sueño”, sino un argumento que comienza con la lectura de la realidad, así como en Caritas in veritate Benedicto XVI no propone una exhortación, sino una observación con respecto a la pluralidad de las formas de negocios. Las condiciones de desarrollo, son múltiples sean tanto de orden cultural – interno y externo a la organización empresarial – como de gestión: pensemos, por ejemplo, en el conocimiento como generador de valor o en la sistematicidad como carácter fundamental de las estrategias empresariales orientadas a superar una perspectiva lucrativa de corto plazo.

 

PREFACIO

EN EL SURCO DE LA “CARITAS IN VERITATE”

 

Este libro se inscribe en un terreno nuevo en muchos aspectos, el del “metaprofit”. Nuevo, en cuanto me consta, también en el nombre. Para comprender el significado de esta investigación es necesario volver a un pasaje de la “Caritas in veritate” de Benedicto XVI. Como se sabe, la encíclica enfrenta numerosas problemáticas emergentes y, entre ellas, también la progresiva erosión de los límites entre el profit y el non profit (o not for profit como alguno prefiere decir) por parte de nuevas realidades económico-empresariales. Aquí el pasaje: «Respecto al tema de la relación entre empresa y ética, así como de la evolución que está teniendo el sistema productivo, parece que la distinción hasta ahora más difundida entre empresas destinadas al beneficio (profit) y organizaciones sin ánimo de lucro (non profit) ya no refleja plenamente la realidad, ni es capaz de orientar eficazmente el futuro. En estos últimos decenios, ha ido surgiendo una amplia zona intermedia entre los dos tipos de empresas. Esa zona intermedia está compuesta por empresas tradicionales que, sin embargo, suscriben pactos de ayuda a países atrasados; por fundaciones promovidas por empresas concretas; por grupos de empresas que tienen objetivos de utilidad social; por el amplio mundo de agentes de la llamada economía civil y de comunión. No se trata sólo de un «tercer sector», sino de una nueva y amplia realidad compuesta, que implica al sector privado y público y que no excluye el beneficio, pero lo considera instrumento para objetivos humanos y sociales. Que estas empresas distribuyan más o menos los beneficios, o que adopten una u otra configuración jurídica prevista por la ley, es secundario respecto a su disponibilidad para concebir la ganancia como un instrumento para alcanzar objetivos de humanización del mercado y de la sociedad. Es de desear que estas nuevas formas de empresa encuentren en todos los países también un marco jurídico y fiscal adecuado. Así, sin restar importancia y utilidad económica y social a las formas tradicionales de empresa, hacen evolucionar el sistema hacia una asunción más clara y plena de los deberes por parte de los agentes económicos. Y no sólo esto. La misma pluralidad de las formas institucionales de empresa es lo que promueve un mercado más cívico y al mismo tiempo más competitivo» (n. 46).

Benedicto XVI nota en la realidad económica la aparición de muchas situaciones empresariales que desbordan, tanto desde el profit como desde el non profit. No es que se trate de realidades económicas y empresariales que se ubican en una zona fronteriza donde profit y non profit se superponen y se mezclan, se trata as bien de realidades nuevas, no configurables en las dos categorías precedentes y mucho menos en una mezcla de ellas en distintos grados. Después de haber constatado el nacimiento de este nuevo mundo económico y de haber hecho también algunos ejemplos, el Papa pide a los estudiosos investigar el fenómeno y ofrecer a los responsables de políticas y a los legisladores los instrumentos para disciplinarlos desde el punto de vista jurídico y fiscal.

Nótese que Benedicto XVI afirma expresamente que no se trata de un “Tercer sector”, queriendo así superar definitivamente la concepción “residual” del non profit y tal vez también la articulación triangular de sinergia entre mercado, sociedad civil y estado proyectada por Juan Pablo II en la “Centesimus annus”. Este último hablaba de la «sociedad de trabajo libre, de la empresa y de la participación» que «no se opone al mercado, pero que exige que sea oportunamente controlado por las fuerzas sociales y por el Estado». El “metaprofit” no es sólo el “tercer sector” y la yuxtaposición de las tres dimensiones no explica la realidad.

La propuesta de Benedicto XVI se basa en el planteamiento general de la “Caritas in veritate” que, como he tratado de mostrar en una introducción a la misma, es la propuesta de la prioridad del don – el recibir, de hecho – de lo que es producido por nosotros. El don, para el Pontífice, pertenece por estatuto a la actividad económica y no sólo por concesión.

Este libro, obra de dos jóvenes profesores de administración de empresas, se inscribe precisamente en el terreno del “meta profit” indicado por Benedicto XVI y asume la invitación del Papa de profundizar en su conocimiento. La palabra “metaprofit”, nacida en el ámbito del Observatorio Internacional Card. Van Thuân para la Doctrina Social de la Iglesia, es adecuadamente expresiva de esta nueva realidad y de este nuevo compromiso. El prefijo “meta”, de hecho, significa tanto “más allá” como “a través de”. Indica que el beneficio debe tender hacia algo que esta más allá de sí mismo, respecto del cual posee una función instrumental. Se trata de una nueva aplicación de la convicción profunda de la Doctrina Social de la Iglesia según la cual la búsqueda de lo trascendente también permite obtener resultados inmanentes.

Esta obra es una expresión de la investigación de nuestro Observatorio, en la doble fidelidad a la Doctrina Social de la Iglesia y a la verdad de las disciplinas en una óptica disciplinaria ordenada.

 

S.E. Mons. Giampaolo Crepaldi

Arzobispo – obispo di Trieste

Presidente del Observatorio Cardinale Van Thuân