Las lecciones de Doctrina social del Arzobispo Crepaldi

Lezioni 2

De la feliz experiencia de la Escuela de Doctrina social de la Iglesia, promovida por el Observatorio Cardenal Van Thuân y el portal on-line la Nuova Bussola Quotidiana, nace ahora un volumen publicado por Cantagalli que recoge los textos de las doce clases escritas e impartidas por el arzobispo Giampaolo Crepaldi en las doce vídeo-lecciones transmitidas a través del portal de la Nuova Bussola Quotidiana (G. Crepaldi, Lezioni di Dottrina sociale della Chiesa, Cantagalli, Siena 2018, pp. 148, euro 15).

El volumen tiene un claro perfil didáctico: los doce capítulos coinciden con las doce lecciones, divididas en dos sesiones, según el esquema clásico de las Escuelas de Doctrina social de la Iglesia dirigidas por el Observatorio desde hace varios años en distintos lugares de Italia.

La primera sesión, titulada La Doctrina social de la Iglesia: problemas de fundación y de método, quiere poner las bases filosófico-teológicas y metodológicas necesarias para enfocar correctamente, y comprender en su justo horizonte epistemológico y de contenido, la enseñanza magisterial que la Iglesia ofrece sobre la vida del hombre en sociedad.

En esta sesión encuentran su propio lugar conceptual seis esclarecedoras lecciones de carácter fundacional capaces de presentar con rigor y sencillez la Doctrina social de la Iglesia como anuncio de Cristo en las realidades temporales – anuncio que forma íntimamente parte de la vida de la Iglesia, de su misión evangelizadora -, dando énfasis a su vínculo esencial con el Dogma católico y reconociendo su carácter teológico de saber teórico-práctico. Las dos últimas lecciones de la sesión están dedicadas a los principios fundamentales de la Doctrina social (bien común, subsidiariedad, etc.) y a los llamados principios no negociables (vida, familia, libertad de educación).

La Doctrina social de la Iglesia está reconocida como enseñanza moral fundada en la Divina Revelación (y en el derecho natural conocido por la razón) por el Magisterio de la Iglesia que es propuesto, de manera autorizada, para la evangelización de la vida socio-política. El carácter teológico de la Doctrina social evita cualquier distorsión de la praxis de modo que no sea nunca la facticidad social lo que determine la doctrina, sino que sea más bien la doctrina lo que proporcione la norma de la acción cristiana en la sociedad. Es la doctrina la que debe guiar y juzgar la praxis socio-económica-política, y no al revés.

Tratando de los principios fundamentales, el arzobispo Crepaldi no tiene miedo de chocar con la susceptibilidad contemporánea reafirmando, por ejemplo, el principio clásico según el cual la autoridad temporal deriva de Dios, o precisando la no coincidencia entre autoridad y poder: «La autoridad es el poder justificado, el poder es el poder existente de hecho, pero no justificado. El poder está justificado cuando no está al servicio de sí mismo, sino del bien […] La autoridad se funda y se legitima en cuanto obra por el bien, pero el bien está a su vez garantizado sólo por Dios» (p. 56).

La referencia al derecho natural es fundamental en la lección sobre los principios no negociables, reconocidos como expresión de las exigencias mínimas para un ordenamiento jurídico que quiera respetar la naturaleza (normativa) del hombre; son el último freno a la dictadura del relativismo. En esta lección se abordan, también, los temas de la objeción de conciencia y del mal menor.

La segunda sesión, significativamente titulada La política a la luz de la Doctrina social de la Iglesia, parte de la base garantizada en los contenidos y en la metodología por las primeras seis lecciones, y aborda la consideración del arte de gobernar la polis de una manera cristiana. Se abordan, así, los temas de la laicidad y de los deberes públicos hacia la religión verdadera, el bien común como fin y criterio de la acción política, de la articulación subsidiaria de la sociedad y de la comunidad política, de la democracia.

La mirada unificadora de monseñor Crepaldi en todos estos temas tan diversos es la del realismo metafísico que, según la enseñanza clásica del Magisterio social de la Iglesia, se hace objetividad en el juicio ético. Así, la laicidad del orden político nunca se comprende de manera agnóstica, como indiferencia a la verdad o como algo que exime de los deberes públicos hacia la religión verdadera. El bien común se entiende como algo distinto al bienestar y el interés colectivo, es captado en su dimensión ética y en su verticalidad que hace referencia a Dios. El principio de subsidiariedad está fundado en el orden natural del carácter social/político del hombre, de modo que la articulación subsidiaria surge como necesidad de justicia de derecho natural.

La lección sobre la democracia resume la enseñanza de los papas de los siglos XIX y XX hasta Pío XII y los papas del posconcilio, distinguiendo la democracia, como forma legítima de gobierno, del principio revolucionario de la soberanía popular, considerando la democracia como un medio (para el buen gobierno según el criterio del bien común) y no como un fin o valor en sí mismo, reconociendo con san Juan Pablo II que «el valor de la democracia se mantiene o cae con los valores que encarna y promueve» (Evangelium vitae, 70) bien sabiendo que «una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia» (Centesimus annus, 46).

Las últimas dos lecciones están dedicadas a las políticas de la vida y de la familia -con la valiente afirmación de la enseñanza constante del Magisterio sobre la sexualidad, el matrimonio, la familia y el derecho a la vida desde la concepción a la  muerte natural (todo ello considerado desde un punto de vista socio-jurídico-político)- y a la economía como dimensión de lo humano moralmente cualificada (en esta última lección son abordados también el tema de la fiscalidad y el derecho a la propiedad privada).

El volumen, muy ágil y de fácil lectura, tiene toda la autoridad de su autor, el arzobispo Giampaolo Crepaldi, uno de los mayores expertos mundiales en el campo de la Doctrina social de la Iglesia. Está escrito, a propósito, de una manera didáctica que se presta, por consiguiente, a ser utilizado como libro de texto para cursos sobre Doctrina social tanto institucionales como no institucionales. Quien deseara acercarse con sencillez y claridad doctrinal a la enseñanza social de la Iglesia ciertamente encontrará en el libro de monseñor Crepaldi un instrumento valiosísimo. Es un recurso óptimo, por ejemplo, para los párrocos que quieran realizar cursos de catequesis sobre la Doctrina social a su propia grey.

Don Samuele Cecotti