Recuerdan en Roma al Cardenal Van Thuan en aniversario de su muerte. Por Mercedes de la Torre

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Empleados vaticanos y la comunidad vietnamita de Roma recordaron al Cardenal François Xavier Nguyen Van Thuan con una Misa por el 18º aniversario de su fallecimiento.

La Celebración Eucarística fue organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Caritas Internationalis y la Comunidad Vietnamita que vive en Roma.

La Eucaristía fue presida por el Cardenal Kevin Farrell y concelebraron el Cardenal Peter Turkson, el Cardenal Ennio Antonelli y numerosos sacerdotes que trabajan en los Dicasterios mencionados junto a presbíteros vietnamitas.

Por primera vez, esta tradicional Eucaristía se celebró en la Basílica de Santa María in Trastevere y no en Santa María La Scala, lugar en donde se encuentran los restos mortales del venerable Siervo de Dios Cardenal Van Thuan desde 2012, debido a la cantidad de asistentes y el tamaño de la iglesia para garantizar la distancia de seguridad requerida por las medidas sanitarias del COVID-19.

El idioma en que se celebró la Eucaristía fue italiano, pero el salmo fue cantado en vietnamita y hubo una traducción de la homilía en vietnamita también.

El coro fue formado por religiosas de Vietnam, así que la Misa fue animada mayormente con música vietnamita.

La homilía fue predicada por el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Cardenal Peter Turkson, quien destacó que la Celebración Eucarística era también para rezar por “el buen éxito del proceso de su beatificación, del cual la fase diocesana ya concluyó”.

Durante la Liturgia, una de las oraciones de los fieles rezó “para que todas las personas que confían en la intercesión del Siervo de Dios Cardenal Van Thuan encuentren en el proyecto de Dios sobre el hombre y sobre la creación la referencia segura para su propia vida y la de los hermanos”.

El Cardenal François Xavier Nguyen Van Thuan falleció en Roma el 16 de septiembre de 2002 a la edad de 74 años cuando era presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Estuvo 13 años en prisión en Vietnam por el régimen comunista de 1975 al 1988. En el año 2000 predicó los ejercicios espirituales para San Juan Pablo II y la Curia Romana.

El postulador de la causa de beatificación, Waldery Hilgeman, destacó en una entrevista a Vatican News que el Cardenal Van Thuan fue “un hombre solar, una persona feliz, realizada y contenta con su vocación. Una persona siempre disponible, en la sencillez, a tener una mirada hacia quien estaba a su lado”.

Además, Waldery Hilgeman dijo que la virtud que más identifica al Cardenal Van Thuan es la esperanza “y ciertamente la esperanza para él nace de un profundo amor hacia la Cruz” porque “no puede haber esperanza para un cristiano si no está anclada en Cristo, precisamente la Cruz”.

“Desde la infancia, Van Thuan fue educado en la esperanza cristiana. Ciertamente, con el paso de los años y el crecimiento, adquiere una conciencia diferente, una madurez diferente. Es evidente que en el período que pasó en la cárcel, en la soledad, alcanzó una conversación más profunda con Dios y por tanto una maduración diferente”, indicó el postulador de la causa de beatificación.

En esta línea, Hilgeman dijo también que el venerable Siervo de Dios Van Thuan fue “una persona que desde la Cruz, desde la soledad, siempre supo transmitir esperanza a su hermano” y recordó que él mismo dijo que “no debemos tener solo y exclusivamente fe, sino que también debemos tener esperanza en otras personas, en el sentido de que estas personas pueden ser convertidas por Dios y así cambiar el corazón y cambiar para bien”.

La fase diocesana de la causa de beatificación concluyó en 2013, el Papa Francisco nombró venerable Siervo de Dios al Cardenal Van Thuan el 4 de mayo de 2017. La postulación de la causa de beatificación ha recibido diversos casos de favores recibidos por la intercesión del Cardenal Van Thuan pero aún no hay ningún caso con los criterios solicitados por la Iglesia para ser reconocido como milagro.

Mercedes de la Torre

 

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