A VOSOTROS Y A VUESTRAS FAMILIAS: ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Queridos amigos,

Por segundo año consecutivo vivimos la Semana Santa en el contexto de un “estado de excepción” que, en Italia y en el mundo, y en Occidente en especial, se ha ido consolidando y “normalizando” mucho más allá de lo que han sido las primeras fases de una emergencia.

El Observatorio ha dedicado a la “crisis del Covid” un amplio debate en su sitio web, empezando por la clara intervención del arzobispo Crepaldi y el número del “Boletín de Doctrina social de la Iglesia”, actualmente en distribución.

No hemos descuidado la cuestión sanitaria y los problemas bioéticos, morales y políticos relacionados con ella. Sin embargo, desde el primer momento hemos indicado claramente, más allá de la cuestión sanitaria, cuál es el verdadero horizonte de esta crisis: es una crisis de la democracia y el liberalismo; es una crisis del Estado de derecho y del constitucionalismo contemporáneo; es una crisis de la Unión Europea (y de Estados Unidos de América); es una crisis economica y social; es una crisis de la globalización tal como se ha venido realizando desde los años 90 hasta hoy; es una crisis cultural y de civilización; es una crisis antropológica del hombre moderno, que es incapaz de encontrar razones que sean superiores a la mera vida biológica; en una crisis de la Iglesia en Europa y en América donde, demasiadas veces, se ha dado y se da la impresión de que se ha sustituido el Kerigma de la Salvación con el relato retórico sobre el Covid y la vacuna. Es una crisis que pone al descubierto la modernidad (en la posmodernidad actual, resultado de esa), ¡revelando su verdadero rostro!

Desde hace más de un año “nuestro” mundo se ha visto asolado en sus mismos pilares culturales, políticos y religiosos.

¡Pero ahora es Pascua! La luz del Resucitado rasga las tinieblas que nos rodean y devuelve a nuestros ojos la capacidad de vislumbrar el horizonte de sentido en nuestra peregrinación terrenal.

La Pascua, en la antigua economía de la Salvación, era la liberación de la esclavitud del faraón; el paso de Israel, a través de la purificación, desde el desierto de Egipto a la Tierra Prometida. Pero esa Pascua terrenal, esa liberación histórica es una mera representación de la verdadera liberación, de la Pascua verdadera y eterna: la Pascua de la Resurrección de Cristo.

La Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo es el centro de la historia, es lo que da sentido y luz a todo el cosmos y a todo el sucederse del tiempo. Solo en el misterio pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo podemos encontrar el Camino para la verdadera liberación.

Liberación de la tiranía de Satanás, liberación del pecado, liberación del poder de la muerte. El único y verdadero Liberador es Cristo Crucificado y Resucitado.

Pecado y Gracia, error y Verdad, amor sui y amor Dei no permanecen confinados en la individualidad del alma, sino que generan efectos sociales, históricos, políticos y culturales, generan dos Ciudades distintas y opuestas.

Las estructuras de pecado son, precisamente, esta consolidación histórico-social del pecado, el error, el amor sui hasta llegar al desprecio de Dios. Si en este último año nos hemos despertado y hemos tomado conciencia de que estamos “envueltos” por una gigantesca estructura de pecado que no ha nacido en estos últimos doce meses, sino que se ha hecho evidente con el régimen terapéutico que nos han impuesto, porque evidente es la naturaleza neototalitaria de los regímenes en los que vivimos, ¡la única respuesta es ir hacia Cristo! Cristo es la única respuesta.

Cristo ya ha vencido al Adversario, el pecado y la muerte. Es en el misterio pascual donde el Señor ha vencido. Pero si Cristo ya ha vencido al pecado, entonces ya ha derrotado también todas las estructuras de pecado; ya ha derrotado la dictadura del relativismo diagnosticada por el papa Ratzinger; el totalitarismo abierto o retorcido generado por democracias sin valor, tal como denunció san Juan Pablo II; y la miríada de locuras ideológicas que, hoy, parecen triunfantes. El neototalitarismo que nos está cercando ya ha sido derrotado por Cristo Crucificado y Resucitado.

Se trata, entonces, de no tener miedo, en primer lugar, de la muerte, porque Cristo ya la ha vencido; de no dejarse encadenar por el miedo. Actuar como discípulos del Resucitado, con la libertad de los hijos de Dios, en aras de la instauración del Reino social de Cristo, cada uno en la realidad concreta de su existencia personal, partiendo de las propias familias y las propias comunidades.

No hay un solo ámbito de la vida humana individual y social que no necesite ser iluminada por Cristo. He aquí, por tanto, el compromiso concreto para traducir la Doctrina social de la Iglesia en acción en la educación (por ejemplo, con las escuelas parentales católicas), en la economía, en la cultura, en la política, etc.

Este es el deseo del Observatorio para esta Pascua 2021: que la luz del Resucitado ilumine nuestra vida y nos dé la fuerza para actuar en este mundo de tinieblas trabajando infatigablemente en el Reino social de Cristo, humildes servidores de esa Verdad que es la única que nos hace libres.

A todos vosotros y a vuestras familias, nuestros mejores deseos de ¡BUENA Y SANTA PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Por el Observatorio

Don Samuele Cecotti – Vicepresidente