Por qué el Compendio no se actualizará nunca. Por Stefano Fontana

En 2004, por deseo de Juan Pablo II, el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz publicó el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, que se tradujo a muchos idiomas y se difundió en todo el mundo. Diez años más tarde, el obispo Giampaolo Crepaldi, que como secretario del dicasterio pontificio firmó el texto junto al cardenal Martino, respondió a algunas preguntas que le planteé en el libro-entrevista que quería hacer balance sobre la “acogida” del Compendio [véase ] en el primer decenio desde su publicación.

El Compendio ha desempeñado un papel de gran importancia para el conocimiento y la difusión de la Doctrina social de la Iglesia, y ha adquirido un significado simbólico de transmisión de un corpus doctrinal esencial para la vida de la Iglesia en el nuevo milenio. Ha sido ampliamente utilizado y sigue siendo muy útil hoy en día porque expone sistemáticamente los contenidos de la Doctrina social de la Iglesia. Algunos intérpretes sutiles han señalado que habría que volver a redactar algunas partes para hacerlo más preciso, pero nadie ha puesto en duda la validez de la operación por parte de la Santa Sede.

Sin embargo, el Compendio está parado en el año 2004, y no expone nada de las enseñanzas del Magisterio posterior. Es perfectamente lógico esperar, para obras de este tipo, una actualización. Nada menos que dos pontificados se han sucedido desde esa fecha. Supongamos que el Compendio se hubiera escrito en la época de Juan XXIII, ¿no habría necesitado una actualización después de Pablo VI y Juan Pablo II? Si no se llevara a cabo una actualización con una nueva edición, con el tiempo el Compendio se abandonaría y dejaría de utilizarse, precisamente porque ya no se consideraba acorde con los tiempos. Para salvarlo y permitir que siga siendo útil, sería necesario integrarlo. Sin embargo, integrarlo significa reescribirlo desde cero y no solo añadir algunos capítulos nuevos.

Ante esta perspectiva, mi opinión es que el Compendio no se actualizará nunca y, por tanto, se irá abandonando y terminará siendo considerado obsoleto. La Libreria Editrice Vaticana incluso dejará de reimprimirlo.

La razón principal que me lleva a hacer esta predicción es que lo que falta en la Iglesia hoy en día es interés por la Doctrina Social entendida como corpus doctrinal, que en cambio sí estaba vivo en tiempos de Juan Pablo II y Benedicto XVI. El papa Francisco y los miembros de la curia que le asisten ya no sostienen este punto de vista, y entienden la Doctrina social como un conjunto de diferentes temas pastorales, o de énfasis sobre las urgencias sociales, más que como un verdadero conocimiento para la acción, bien arraigado en la doctrina de la Iglesia. En esta nueva fase de la vida de la Iglesia no hay ni patrocinadores ni artesanos dispuestos a ponerse a trabajar. Una obra de este tipo requiere convicción, solidez e indicaciones claras y exigentes desde arriba.

La segunda razón es que -no hace falta ocultarlo- la concepción de la Doctrina social de la Iglesia del actual pontificado es diferente a la de los dos anteriores. Las dos encíclicas sociales del papa Francisco –Laudato si’ y Fratelli tutti– tienen una organización interna diferente, además de haber sido escritas materialmente por autores en la sombra que nunca habrían sido llamados a esta tarea por Benedicto XVI o Juan Pablo II. En ambas ocupan un primer plano las ciencias sociales  y desaparece la metafísica, se descuida el derecho natural y las lecturas de las noticias abarrotan páginas y páginas, las “directivas para la acción” propugnan opiniones sociológicas dominantes en la actualidad, etc. Un nuevo Compendio sería casi imposible o, en todo caso, muy difícil, tanto porque requeriría introducir nuevas nociones y enfoques forzando los anteriores, como porque requeriría dejar fuera cosas importantes del nuevo Magisterio. En otras palabras, sería una tarea de selección muy ardua porque sería muy delicada.

La tercera razón es que un nuevo Compendio sería peligroso porque causaría divisiones. Desde 2004 el panorama dentro de la Iglesia se ha fragmentado aún más hasta alcanzar altos grados de liquidez y desestructuración. Reescribir el Compendio significaría adherirse a una visión de la Doctrina social de la Iglesia que ya no es aceptada por muchos. En cuanto a las divisiones, es mejor permanecer en silencio que exacerbarlas, al menos eso es lo que se tiende a pensar.

También señalo que, además de la dificultad de redactar un nuevo Compendio, también será cada vez más difícil tener un volumen con todas las encíclicas sociales desde la Rerum novarum en adelante. Las últimas encíclicas del papa Francisco son tan prolijas que constituyen un libro por sí solas. Esto también se deriva de la deconstrucción que se está llevando a cabo y que, a su vez, deconstruye. La visión de conjunto será cada vez más escasa, en sintonía con la nueva concepción de la Doctrina social que se quiere promover.

Stefano Fontana